Se consiguen sonidos más naturales, limpios y precisos, la dinámica se ve aumentada, la separación de canales es mayor y los distintos planos sonoros son más presentes. Podrá percibir sonidos fuera del ángulo de los altavoces que siempre han estado ahí. Minimiza problemas acústicos en las salas y puede aumentar la presión sonora en antes de saturarla.
Se ajustan y corrigen los errores producidos por la electrónica debidos a sus inevitables errores de tolerancia y que se van acumulando. Los pequeños detalles musicales que suelen quedar ocultos debido a las interacciones electrónicas que se producen en todos los circuitos, de repente aparecen con una fuerza y cadencia inusitada. Los timbres y matices de los instrumentos y de las voces, son más presentes. Podrá discernir perfectamente grandes masas orquestales y corales, afectada por los circuitos digitales usados en la grabación y reproducción y que resultan enmascaradas por el resto de instrumentos. Los graves son contundentes, perfectamente definidos y armoniosos. Un absoluto control en la reproducción de tan complejos sonidos.
En resumen, la música fluye a su tiempo con suavidad, neutralidad, y una transparencia cristalina.